Narciso

Harto, un día dije: ¡Basta de minas!. No porque haya tenido muchas, nada que ver. Había cortado con una novia que no me valoraba y me había hecho sufrir.

La cuestión es que decidí no preocuparme mas por el sexo opuesto, una vida célibe y feliz. Por unos días fue manejable, hasta que la naturaleza ya gritaba tan fuerte que no pude ignorarla mas. La calentura se hizo incontenible. Pero no me iba a doblegar, yo tenía la solución. De hecho, ya la conocía mucho antes de estar con una mujer.

En unos minutos y como por arte de magia, la necesidad era historia. Sabía que volvería, pero también conocía la efectiva solución. Y así pasaron los meses: veía un escote, solución; una publicidad de lencería, solución. Me sentía finalmente dueño de mi vida, no dependía de nadie para calmar mi apetito.

Y el tiempo siguió pasando. Pasaron los años, no importa cuantos y no recuerdo. Finalmente llegó la segunda revelación: mi libertad era ficticia, dependía de una cura permanente a esta enfermedad que era el sexo opuesto. ¿Que veía en esas mujeres que solo saben hacer sufrir? En definitiva quien me causaba placer durante todos esos años era yo mismo, no ellas.

Desde ese día lo supe, sólo tenía que pensar en mi para el placer. Desde ese día soy completamente libre.

Anuncios

~ por soychiquitito en septiembre 11, 2006.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: